Después de haber disfrutado mis primeros 10 años de vida, paseando y viajando por Colombia, construyendo Legos y jugando con mis juguetes, pase los siguientes 10 prácticamente pegado al televisor. En mi opinión, perdí amigos de barrio, pero gané el inglés y gane “la guerra de las galaxias”.
Las películas sin subtítulos que me llegaban desde miami eran mis favoritas. Las rentaba mi abuela en un blockbuster de Flagler en la “sawesera” y las grababa en un segundo VHS mientras las iba viendo, luego me las hacía llegar cada vez que alguien de mi familia viajaba a Colombia. El resultado era una variada amalgama de comedia, drama, musicales y “Looney Toons”
En la llamada era digital, por lo menos así la conozco desde los años 80, en la que estamos conectados a una diversidad de medios de consumo, hoy entiendo cómo mi niñez fue una pequeña “predicción” del futuro. El cine, los sitcoms, los reality shows, y todo este contenido mediático, eventualmente pasa a ser parte del entretenimiento casero, pasa a DVD y queda directa e indirectamente guardado-documentado-archivado en internet. y ni hablar de la mercancía que se genera a partir de estos; muñecos, juguetes, ropa, hasta parques de diversiones.
Mi hijo ha descubierto este mundo de mercancías, pero más que eso, ha tenido el “privilegio” de vivir estos tiempos en que puede ver algo que le gusta en una película o en un vídeo de Youtube y casi que inmediatamente conseguirlo como juguete. Que yo se lo compre en ese preciso momento? esa es otra historia.
Hoy se la han hecho fácil a los niños y muy difícil a los padres, creo que antes la cosa era al revés. Ahora han combinado varias de mis pasiones de esa época: los legos, las películas sin subtítulos (aunque ahora estamos en Estados Unidos) y Star Wars. A veces es un reto como papa o mama, ponerse a “curar” una combinación apropiada de todos estos elementos, los juguetes, los programas de televisión y el cine, más aún con el internet y con esa facilidad de acceso a cualquier cosa que uno se le ocurra. Todavía no he empezado a comprender la dimensión y la complejidad de criar hijos en el siglo XXI, sobre todo porque a veces soy yo el que quiere detenerse, ver y jugar.
Hace poco anunciaron que Disney compró LucasFilms por unos “míseros” 4.8 billones de dólares. Una transacción bastante controversial sobre todo para los amantes de todo lo relacionado con esta particular franquicia galáctica. Y con toda la razón, en el pasado cada nuevo personaje adquirido por Disney, ha comenzado a cantar y bailar, y las historias pasan de interesantes y conmovedoras a ser clichés caseosos y vomitivos. Pero una de dos: estamos viendo la luz al final del túnel, o estamos cruzando hacia el lado oscuro.
Definitivamente hay que preservar la franquicia. Con la compra, Disney anunció que habrá una nueva película de la Guerra de las galaxias para el año 2015 y la verdad me alegra; hay que ayudar a conservar las tradiciones, pero también hay que empezar a crear otras nuevas. En mi opinión he visto buenas propuestas con nuevas versiones en series animadas, en videojuegos y también en los sets de Legos, que ilustran partes de la historia original y “spin offs” de ideas originales de George Lucas.
Pero como diría mi lado cubano: “ya esta bueno, caballero!”, como usted mismo lo dijo Señor Lucas, cuando recibió ese módico chequecito, "It's now time for me to pass 'Star Wars' on to a new generation of filmmakers" y si, ya le llegó el momento de soltar el Sable de Luz. Ahora falta ver que no pongan a cantar a Master Yoda rodeado de beligerantes y saltarines StormTroopers. Ya veremos, espero no sea una trampa y que la fuerza esté con ellos.
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| Disney CEO Robert Iger, left, and George Lucas, center, celebrate the opening of a theme park ride in 2011. |

